Han transcurrido treinta años desde que La Zaranda emprendiera su andadura teatral, realizando
una intensa labor de creación que le ha valido un gran prestigio internacional. Su trayectoria tiene
como constantes teatrales: el compromiso existencial y la fidelidad a sus raíces tradicionales;
como recursos dramáticos: el uso simbólico de los objetos, el expresionismo visual, la depuración
de textos y la creación de personajes límites; y como método de trabajo, un riguroso proceso de
creación en comunidad.
La Zaranda, como cernidor que preserva lo esencial y desecha lo inservible, desarrolla una
poética teatral que lejos de fórmulas estereotipadas y efímeras, se ha consolidado en un lenguaje
propio, que siempre intenta evocar a la memoria e invitar a la reflexión.
FICHA ARTÍSTICA
Actores: Gaspar Campuzano,
Francisco Sánchez,
Enrique Bustos
Texto: Eusebio Calonge
Dirección y espacio escénico: Paco de la Zaranda
Iluminación: Eusebio Calonge y Alain Le Nouëne
Realización de espacio: Jean Castellat
Regiduría: Eduardo Martínez.
SINOPSIS:
Sintieron una exultante embriaguez cuando murió quien regía con mano férrea
sus vidas. Esto les indujo a creerse dueños de sus destinos.
Sin embargo el júbilo fue fugaz y ahora un miedo implacable los atenaza.
¿Quién vendrá ahora a regir sus destinos? Nadie se presenta para ocupar el
lugar vacante. A nadie parece importarle su suerte. En su reclusión crecen los
rumores, los supuestos, las mentiras, las inquinas...todos se reprochan, todos se
traicionan.
No tardan en usurpar el lugar que tuvo el difunto para aparentar normalidad
ante el mundo. Disputándose ferozmente el mando. Se crean bandos por
ocupar el poder vacante, la despensa, el aparatoso altavoz que preside la altura
y que es el contacto con el mundo exterior.
Hay quien augurando catástrofes apocalípticas desentierra pedazos del muerto
para venerarlos como reliquias, quien lee proclamas incendiarias, para instaurar
su propia tiranía. Todos esperan el fin inminente, todos se dan por muertos.
Pero mientras tanto demoran en inútiles cavilaciones, delirios que la vanidad
engendra y vicios que los instintos propugnan instaurar como leyes.
En su aislamiento los recluidos juegan a ser los dueños de sus vidas, de ser los
propios médicos de su locura. Fantasmagoría de reyes, héroes, sabios,
profetas...
Nadie llevó la noticia hasta el recinto sombrío del manicomio que fuera, como
dentro, de sus tapias el mundo estaba en guerra.
ORGANIZA y PATROCINA: AYUNTAMIENTO DE URONES DE CASTROPONCE